Observo detalles en la gente. Las cosas que les mueven a hacer cosas. Y, aunque no me guste caer en lo maniqueo, se puede pintar en blanco y negro, aunque siempre puede haber gamas de grises.
Siempre veo que las acciones de la gente se basan bien en la perspectiva del yo, o de los otros. Llamemos a los primeros los "yoístas". Siempre pensando "qué me conviene a mi", "cuáles son mis derechos", "quién o qué me perjudica",...). Aquellos a los que mueve la perspectiva de los otros, los altruístas, a los que voy a denominar "los infelices" (luego explico por qué). Basan sus pensamientos y acciones en el beneficio ajeno, el de la mayoría o el del grupo, el de quién lo necesite, el del colectivo. La gente enfoca casi todo su pensamiento y acción según su grado de "yoísmo". El "yoísmo" se puede caracterizar resumidamente como la falta de empatía. Así que tenemos a los "yoismófilos" y los "empatófilos", aunque, como digo, en distintos grados, claro y, algunos, según el día que tengan.
Este "yoísmo" lleva asociada una "enfermedad" que nace de esa misma característica de egoísmo, y sucede que los afines a esta causa, tienden al autoengaño, cuando el objeto de la discusión o del asunto tratado les contradice o va en contra o a favor de ellos mismos, de su beneficio o perjuicio particular o cuando ellos al menos lo creen así. El autoengaño consiste en inventar razones para sustentar su posición. O sea en usar falacias. Este uso pervertido de la razón o las razones para argumentar y llegar a conclusiones favorables a uno mismo, es posible que esté en el origen de que los "yoístas" sufran de una pervertida capacidad de razonamiento por el autoengaño. Cuando se les ofrecen razones y no encuentren salida, contestarán "sí pero no". Ellos, más que de razón, son de convicción. O lo que es lo mismo, son de creencia. Convicción y creencia desembocan en la fe ciega. Son de seguir recto y firme no importan las circunstancias. Eso les hace fuertes, claro. Y suelen salir airosos, porque siempre son más pertinaces que sus contrarios, que, guiados por el uso de la razón y los argumentos suelen terminar dudando de algunos de ellos, rectificando y vacilando buscando y adoptando argumentos mejores cuando se les ofrecen.
Cuando uno cree más que razona, al final se apunta a una religíón o se hace seguidor (o fanático) de un equipo de fútbol, ahí no pasa nada. Salvo que te obliguen a seguirles bajo pena de ser quemado en la hoguera. No suelen ser condescendientes con la discrepancia ni con la diferencia. "Putos negros, putos moros, putos rojos, ¡hay que limpiar España!". Viven o han vivido más a gusto en las dictaduras: "con Franco vivíamos mejor", lo suyo es la imposición, gozan de la total convicción en lo suyo y están en su derecho de imponerla como sea. Los "infelices", por el contrario, buscan datos, construyen información y argumentan como lo que son, en la espera de que un torrente de evidencias provoque en el contrario la adopción de esos argumentos. No se dan cuenta que hay personas que no son de razones, son de convicciones y esas no se cambian por argumentos. De ahí lo de "infelices". Pierden (perdemos) el tiempo discutiendo con los "yoístas". En democracia los "yoístas" son de un partido político manque pierda, contra viento y marea, acierte o se equivoque, caiga o no en la contradicción, robe o ayude. Si los suyos son unos chorizos, dirán sí, pero son mis chorizos.
Hace poco en El Intermedio unas entrevistas a pie de calle ponían este tema sobre la mesa. La diferencia entre Mario Conde y Luis Roldán era la pregunta. Ambos condenados por motivos de amor al pecunio. Gonzo en claro (e inútil) ejercicio de la táctica de los "infelices" aportaba datos y argumentos y claro, se estampaba en el muro. Había quien decía: "sí, pero no es lo mismo", "sí, pero no". "Conde tiene clase". O "es de mi clase". "O de los míos", faltó decir al entrevistado.
Y es que uno es de una religión, de un equipo de fútbol o de ciertos partidos políticos no importan los motivos. Y si hacen falta motivos, se inventan unos. Son los míos. Y además lo peor que puede pasar a un "yoísta" es que ganen los otros, vamos, ¡por encima de su cadáver!
El "yoísmo" aparece en cualquier persona de cualquier tendencia y no tiene por qué aplicarse a política. Se les ve en las reuniones de las comunidades de vecinos, o en las tertulias de fútbol, pero volvamos a la política.
Si sumamos "yoístas" por tendencias, el nacionalismo está claro que es "yoísta" a tope: mi comunidad merece todo, el resto del país me importa un cojón, parecen decir. Se ponen muy nerviosos si les mencionas aquello de la solidaridad o les muestras todo lo que nos une, por encima de las diferencias que ellos se empeñan en subrayar machaconamente ¿Y en el resto de ideologías?
Como "infeliz" que soy aportaré datos y argumentos. Si eres "yoísta" y has llegado hasta aquí, puedes dejar de leer, esto no es para ti, tengo claro que no voy a moverte ni un pelo de tus convicciones.
El PP ha obtenido 9.716.006, 10.321.178, 9.763.144 y 10.277.809 votos desde 1996 en las generales de 1996, 2000, 2004 y 2008. Un promedio de 10.019.534,25. Poca variación. Sin embargo, PSOE obtiene 9.425.678, 7.918.752, 11.026.163, 11.288.698 votos, con una variación tremenda, una diferencia de 3.369.946 votos entre los años valle y pico 2000 y 2008.
Añadamos la abstención y veamos los porcentajes de votos y su evolución:
Respuestas:
a) Porque no existe ese partido
b) Porque la decepción me deja la mano de votar lánguida
c) El puto "voto útil": no sirve para nada votar a otros.
c) Ninguna de las anteriores
Respuesta correcta: c) Ninguna de las anteriores. O una mezcla de las anteriores unidas a algo más. Os lo explico: el "yoísmo" existe en el PSOE, en cierto grado. Ellos dirán, "el PSOE son los míos y puedo castigarles, pero nunca les traicionaré votando a otros". Es como si cuando el Atletico pierde, me hiciera temporalmente del Rayo Vallecano, un sinsentido absoluto para un "yoísta". En todo caso, dejaría de ver los partidos, como mucho. O me doy de baja de socio ¡que se jodan! Pero nunca irme al enemigo: eso es de chaqueteros, lo peor.
Luego está lo del voto útil. Con esta ley que tenemos, para qué, si no van a sacar más de un puñado de escaños, además (volviendo a mi "yoísmo"): el ENEMIGO con mayúsculas se beneficiará, yo seré además un chaquetero y un vendido. Más me valdría pegarme un tiro que vivir con eso sobre mi conciencia.
Todos hemos escuchado uno de esos partiduchos minoritarios y hemos dicho: cuánta razón tienen, qué pena que no les vote nadie ¿Estamos locos?
Algo que para un "infeliz" es evidente de los datos anteriores, es el poder que tenemos "los infelices" y que tiramos a la basura una y otra vez. (aquí considero "infelices" a muchos votantes del PSOE, no sé si con razón). ¡Si resulta que somos los que decidimos quién sale! Bien votando, bien no votando. Es que, por si no os habíais dado cuenta, somos mayoría aplastante. Si sumas la abstención y el voto de izquierdas, sale un seseintaytantos por ciento de la gente. Y van a acabar mandando los pertinaces "yoistas", un tercio aproximado. Bendita democracia ¿No es eso injusto?
Amigos infelices: tenemos que ser conscientes de nuestra fuerza y no caer en la desidia.
Soluciones:
1) VOTAD
2) VOTAD
3) VOTAD
Pero "infelices" míos, no disperséis el voto. No me votéis cada uno a un partido diferente, porque nuestro sistema electoral nos machacará. Hay una misión primordial hoy para conseguir en el futuro poder gozar de una democracia real. Y esa es la reforma de la ley electoral urgentemente. Nuestro voto no es libre. No puedo votar EQUO (por ejemplo), aunque encaje con mis principios, porque este maldito sistema hará de ése un voto inútil. ¿No estás ya hartos de votar a los menos malos?
Es urgente renovar la clase política y dar entrada a sangre nueva.
Hay que moverles el sillón, hay que acabar con los corruptos.
Es urgente convertir todos los votos en útiles.
Es nuestra misión en las próximas elecciones: hay que conseguir reformar la ley electoral.
Perpetuarse en el poder, a través del bipartidismo, es el caldo de cultivo de la corrupción y de la degeneración de los políticos. Los corruptos no nos sacarán de la crisis, ellos la han creado. PP y PSOE se encubren mutuamente, no llevan en su programa la lucha contra la corrupción.
Así pues creo que, con razones, por encima de convicciones, lo lógico y lo necesario es votar todos a un mismo partido y que ese partido lleve como prioridad esta reforma ¿Estamos de acuerdo?
Revisando la lista de partidos es evidente que hay uno de entre los que propone esta reforma de la ley electoral que parte con ventaja. Aprovechémoslo. Tienen una base ganada de un millón de votos. Sumémos nuestro voto de descontento con el bipartidismo y unámonos votando a ese partido. No me jodáis con coletillas del calado intelectual de "me caen mal", "están muy vistos", "el resto del programa hay unas cosillas que me chirrían", etc. Vayamos al grano: consigamos lo que queremos y necesitamos de una vez:
Reformemos la ley electoral, votemos unidos.
No me considero fan ni me caso con nadie pero votemos a IU esta vez. Convirtámoslos en bisagra. Si no te gustan demasiado, tápate la nariz cuando votes, es por una buena causa. Si te gustan, disfruta del momento.
¡¡Dinamitemos el bipartidismo!!
IU impondrá esta reforma de la ley electoral como condición para otros pactos. En las siguientes elecciones, ya tendremos libertad, y todos nuestros votos serán útiles por fin:
Democracia real
El 20N, IU será el voto útil, no lo dudes.
Otros blogs con argumentos similares:
http://nomasppsoe.wordpress.com/2011/10/30/sistema-electoral/
http://aritmetica20n.wordpress.com/2011/11/06/aritmetica20n/
http://ccarnicero.com/2011/11/10/diez-razones-para-apoyar-izquierda-unida-yo-equo/

No hay comentarios:
Publicar un comentario