lunes, 12 de noviembre de 2012

Organicémonos

Echemos un vistazo al parte de guerra:

Trabajo: 500.000 personas más al paro, en tan sólo seis meses gracias a la reforma laboral que ha multiplicado por 2,5 los ERES y que ha aumentado en un 80% las contrataciones temporales según CCOO. En carrera imparable hacia los seis millones de parados.
Vivienda: el drama: ¡526 deshucios diarios! Y el precio de la vivienda en caída libre. Los culpables, de rositas y rescatados generosamente.
Sanidad: en avanzado estado de privatización, euro por receta, externalización de servicios, desvío de material hacia hospitales privados que se construyen en suelo público, cierre de hospitales como el de La Princesa, un hospital de modélico funcionamiento y los profesionales en pie de guerra. A final de mes los médicos se pondrán en huelga indefinida. ¿Era cara la sanidad?: no, era de las más baratas de nuestro entorno.
Se trata ni más ni menos que de un reparto del pastel sanitario entre redes clientelares para hacer un sucio negocio con la excusa de la crisis. ¡La sanidad no es un negocio!
Educación: iniciando ese proceso de privatización en IES y colegios públicos, muy avanzado ya en escuelas infantiles. Se da un trasvase de fondos públicos hacia centros concertados religiosos y ultra religiosos. Uno de los objetivos finales es poner a los estudiantes al servicio de los intereses de las empresas, individuos sin capacidad crítica, dóciles y manipulables.
El otro objetivo es reducir la enseñanza pública a un sector marginal de la población, que la recibirá en unas condiciones de calidad inaceptables. Para ello se ahoga y estrangula el funcionamiento normal de los colegios e institutos mediante la no contratación de profesores aumento de horas lectivas, aumento de alumnos por clase, reducción de salarios y presupuestos de los centros, imposición de trabas administrativas y nefasta gestión en general. Cuando funcione mal, la derecha tendrá la excusa perfecta para el mazazo final. Otra de las armas para mostrar lo malos que son los centros públicos consiste en difamar al profesorado, tachándoles de vagos y perroflautas.
Solo en lo público se han perdido 350.000 empleos menos en dos años, más de veinte mil de ellos, profesores. ¿De verdad luchamos contra el paro o por el contrario, como parece por los hechos, se trabaja denodadamente para aumentarlo?

¿Se trabaja para arreglar las cosas y se ponen los medios para que lo ocurrido no vuelva a suceder?

Cuando lo lógico sería castigar a los culpables y poner los medios para que estos hechos no se repitan, el gobierno muy al contrario no ataca el problema y elude castigar a los responsables. El fraude fiscal no se ataca (el 72% del fraude es de las grades empresas) y además cuando no se les amnistía, se les indulta. Ni una medida contra la corrupción. Los culpables de corrupción son incluso ensalzados en alarde de cinismo sin precedentes. Mientras tanto, se marea la perdiz con la ley de transparencia que evitaría muchos casos.
Las medidas tomadas: aumento de IVA, repagos, tasazos, supresión de subvenciones sociales, de empleo público, reforma laboral y ERES, ataque a sanidad y educación públicas, sólo afectan a los débiles. Ellos crean la crisis y nosotros la pagamos.
El consumo popular en caída libre. El PIB también. La gente perdiendo derechos a toda máquina y tirándose por la ventana, al contrario, las ventas de Porche batiendo récords. Es un “trasvase” de dinero. De tu bolsillo al de ellos.
Los políticos no van a solucionar el problema. Ellos son parte del problema. El entramado financiero-bancario-político-empresarios IBEX. También fuera de España.
No se van a quitar de en medio voluntariamente. No van a escuchar al pueblo que se hace oír por medios habituales en democracia (huelgas, manifestaciones, recogida de firmas, ILP,...). Muy al contrario, se legisla para amordazar la protesta, para reprimir y amedrentar. El gobierno ha girado hacia la dictadura
Actualmente esta "democracia" es una dictadura blanda: el gobierno goza de impunidad absoluta, incumplen leyes y convenios a conveniencia, corruptos que se indultan, incluso aplican la desobediencia según sus intereses (educación para la cuidadanía, aborto, matrimonio homosexual, no identificando a los UIP, introduciendo profesores a dedo en la enseñanza pública contra la ley,...). Sus medios de comunicación traspasan los límites de la libertad de expresión, manipulando y agitando, cuando no inventando directamente. Mientras tanto se criminalizan los intentos de protesta.
Cuando la ley les es esquiva, la cambian: ley sinde-wert, segregación de alumnos cuya financiación pretende garantizar la LOMCE, aborto, regulación del derecho de reunión y manifestación, prohibición de tomar imágenes de policías, ...
Estamos indefensos: a una justicia lenta hasta exasperar y que siempre favorece a los poderosos. Delitos indecentes prescriben. Se va a incluir el repago de recursos en cantidades que hacen inviable el derecho a la defensa. En su aplicación se es implacable con el débil en los casos que nos atañen a la plebe y se es extremadamente blando con el fuerte al que, en el improbable caso de ser condenado, siempre puede confiar en el indulto.
No podemos producir cambios en la conducta de un gobierno sin principios siguiendo procedimientos que sólo funcionan en democracia, porque ésto que tenemos hoy ya no es una democracia.
El pueblo debe tomar otras medidas que sí obliguen al gobierno, las movilizaciones habituales son actos meramente simbólicos, son importantes para mantener la tensión, para demostrar nuestra fuerza, pero son insuficientes por sí solas para forzar el cambio necesario. Un gobierno dictatorial sólo cede ante una fuerza superior.
El pueblo debe asumir que tendrá que combatir al gobierno con medios propios de estados dictatoriales y no con los propios de la democracia.
¿Qué puede forzar al gobierno? Esa es la cuestión y es lo que tiene que marcar el camino de nuestras actuaciones a partir de ahora.
No está de más que echéis una lectura a este libro: “De la dictadura a la democracia” de Gene Sharp. Y a éste vídeo. Hay soluciones. Organicémonos.