Echemos un vistazo al parte de guerra:
Trabajo: 500.000
personas más al paro, en tan sólo seis meses gracias a la
reforma laboral que ha multiplicado por 2,5 los ERES y que ha
aumentado en un 80% las contrataciones temporales según
CCOO. En carrera imparable hacia los seis millones de parados.
Vivienda: el
drama: ¡526
deshucios diarios! Y el precio de la vivienda en caída libre.
Los
culpables, de rositas y rescatados generosamente.
Sanidad: en
avanzado estado de privatización, euro por receta, externalización
de servicios, desvío de material hacia hospitales privados que se
construyen en suelo público, cierre de hospitales como el de La
Princesa, un hospital de modélico funcionamiento y los profesionales
en pie de guerra. A final de mes los médicos se
pondrán en
huelga indefinida. ¿Era cara la sanidad?: no,
era de las más baratas de
nuestro entorno.
Se trata ni más ni
menos que de un reparto del pastel sanitario entre redes
clientelares para hacer un sucio negocio con la excusa de la
crisis. ¡La sanidad no es un negocio!
Educación:
iniciando ese proceso de privatización en IES y colegios públicos,
muy avanzado ya en escuelas infantiles. Se da un trasvase
de fondos públicos hacia centros concertados religiosos y ultra
religiosos. Uno de los objetivos finales es poner a los estudiantes
al servicio de los intereses de las empresas, individuos sin
capacidad crítica, dóciles y manipulables.
El otro objetivo es
reducir la enseñanza pública a un sector marginal de la población,
que la recibirá en unas condiciones de calidad inaceptables. Para
ello se ahoga y estrangula el funcionamiento normal de los colegios e
institutos mediante la no contratación de profesores aumento de
horas lectivas, aumento de alumnos por clase, reducción de salarios
y presupuestos de los centros, imposición de trabas administrativas
y nefasta gestión en general. Cuando funcione mal, la derecha tendrá
la excusa perfecta para el mazazo final. Otra de las armas para
mostrar lo malos que son los centros públicos consiste en difamar al
profesorado, tachándoles
de vagos y perroflautas.
Solo en lo público se
han perdido 350.000 empleos menos en dos años, más de veinte
mil de ellos, profesores. ¿De verdad luchamos contra el paro o por
el contrario, como parece por los hechos, se trabaja denodadamente
para aumentarlo?
¿Se trabaja para arreglar las cosas y se ponen los medios para que lo ocurrido no vuelva a suceder?
Cuando lo lógico sería
castigar a los culpables y poner los medios para que estos hechos no
se repitan, el gobierno muy al contrario no ataca el problema y elude
castigar a los responsables. El fraude fiscal no se ataca (el
72% del fraude es de las grades empresas) y además cuando no se
les amnistía, se les indulta. Ni una medida contra la corrupción.
Los culpables de corrupción son
incluso
ensalzados en alarde de cinismo sin precedentes. Mientras tanto,
se marea la perdiz con la ley
de transparencia que evitaría muchos casos.
Las medidas tomadas:
aumento de IVA, repagos, tasazos, supresión de subvenciones
sociales, de empleo público, reforma laboral y ERES, ataque a
sanidad y educación públicas, sólo afectan a los débiles. Ellos
crean la crisis y nosotros la pagamos.
El consumo popular en
caída libre. El PIB también. La gente perdiendo derechos a toda
máquina y tirándose por la ventana, al contrario, las
ventas de Porche batiendo récords. Es un “trasvase” de
dinero. De tu bolsillo al de ellos.
Los políticos no van a
solucionar el problema. Ellos son parte del problema. El entramado
financiero-bancario-político-empresarios IBEX. También fuera de
España.
No se van a quitar de
en medio voluntariamente. No van a escuchar al pueblo que se hace oír
por medios habituales en democracia (huelgas, manifestaciones,
recogida de firmas, ILP,...). Muy al contrario, se legisla para
amordazar la protesta, para reprimir y amedrentar. El gobierno ha
girado hacia la dictadura
Actualmente esta "democracia"
es una dictadura blanda: el gobierno goza de impunidad absoluta,
incumplen leyes y convenios a conveniencia, corruptos que se
indultan, incluso aplican la desobediencia según sus intereses
(educación para la cuidadanía, aborto, matrimonio homosexual, no
identificando a los UIP, introduciendo
profesores a dedo en la enseñanza pública contra la ley,...).
Sus medios de comunicación traspasan los límites de la libertad de
expresión, manipulando
y agitando, cuando no inventando
directamente.
Mientras tanto se
criminalizan los intentos de protesta.
Cuando la ley les es
esquiva, la cambian: ley
sinde-wert, segregación
de alumnos
cuya financiación pretende garantizar la LOMCE, aborto, regulación
del derecho de reunión y manifestación, prohibición
de tomar
imágenes de policías, ...
Estamos indefensos: a
una justicia lenta hasta exasperar y que siempre favorece a los
poderosos. Delitos indecentes prescriben. Se va a incluir el repago
de recursos en
cantidades que hacen inviable el derecho a la defensa. En su
aplicación se
es implacable con el débil en los casos que nos atañen a la
plebe y se es extremadamente
blando con el fuerte al que, en el improbable caso de ser
condenado, siempre puede
confiar en el indulto.
No podemos producir
cambios en la conducta de un gobierno sin principios siguiendo
procedimientos que sólo funcionan en democracia, porque ésto que
tenemos hoy ya no es una democracia.
El pueblo debe tomar
otras medidas que sí obliguen al gobierno, las movilizaciones
habituales son actos meramente simbólicos, son importantes para
mantener la tensión, para demostrar nuestra fuerza, pero son
insuficientes por sí solas para forzar el cambio necesario. Un
gobierno dictatorial sólo cede ante una fuerza superior.
El pueblo debe
asumir que tendrá que combatir al gobierno con medios propios de
estados dictatoriales y no con los propios de la democracia.
¿Qué puede forzar al
gobierno? Esa es la cuestión y es lo que tiene que marcar el camino
de nuestras actuaciones a partir de ahora.
No está de más que
echéis una lectura a este libro: “De la dictadura a la democracia”
de Gene Sharp. Y a éste vídeo. Hay soluciones. Organicémonos.